“Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser
como metal que resuena o címbalo que retiñe.”
(1 Corintios 13:1)
“Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser
como metal que resuena o címbalo que retiñe.”
Vivimos en otra ciudad ahora. Pero cada vez que paso una planta de jazmín su fragancia me agarra y me hace recordar de las numerosas noches cuando encontré renovación en mi pequeño patio.
Hay una enseñaza que Jesús da acerca de la tolerancia: ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando tú mismo no te das cuenta de la viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano. (Lucas 6:42) Después de una reexaminación honesta de nuestra situación actual podríamos tener la capacidad de corregir a alguien más. Pero yo creo que después de calmarnos para ver nuestras propias fallas vamos a entender más que tal vez esta persona necesita más amor que un juicio.