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9.2.08

Jazmín

Colgada del techo y cubriendo la pared de nuestro patio detrás de la casa había una planta de jazmín. Era una especie de jazmín que solamente tuvo olor en la anochecer y durante del tiempo de oscuridad de la noche. Muy a menudo su fragancia me llamó a mi banco justo debajo de sus ramas salvajes que dejé crecer por todo lado. Al entrar en el otro mundo de la frescura del aire después de un día agotador cerré mis ojos para que la sensación del olor fuerte de las flores tan chiquitas me envolviera llevándome cautiva en su hermosura. Hasta hoy me extraño tales noches.

Vivimos en otra ciudad ahora. Pero cada vez que paso una planta de jazmín su fragancia me agarra y me hace recordar de las numerosas noches cuando encontré renovación en mi pequeño patio.

Pienso que esta flor blanca nos puede mostrar como es que Dios quiere que nos portemos en los tiempos difíciles y oscuros de las vidas de otras personas. Nuestra fragancia de compasión y comprensión puede ser el aliento que necesite alguien para poder superar alguna dificultad. A veces en nuestro dolor simplemente queremos sentarnos sin decir nada estando envueltos de la presencia de una persona que nos ama incondicionalmente. La próxima vez que ves alguien cansado no intentes darle el porque, las obligaciones y los consuelos superficiales. Mejor es que simplemente estés con la persona; tal vez con un abrazo, tal vez en nada más que silencio.

“Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran. Tened el mismo sentir unos con otros; no seáis altivos en vuestro pensar, sino condescendiendo con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.” (Romanos 12:15 – 16)


3.1.08

Dar

El grupo de mujeres que dirijo en mi iglesia se llama “Entre Nosotras”. Cada primer miércoles del mes tenemos nuestra reunión en la noche a las 7. Todas las mujeres están bienvenidas. A noche tuvimos nuestra primera reunión del año.

Quisiera compartir algunos puntos de mi mensaje con ustedes. (Por si hay caso, es aplicable a las vidas de los hombres también.)

2 Corintios 9:7 dice “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.”

Hay un patrón en la palabra de Dios que se repite en las vidas de muchos individuos. El patrón es: bendición de Dios, multiplicación en la vida de una persona, bendición para otras personas en su vida. Y el ciclo continua: bendición, multiplicación, bendición, multiplicación…

Dios desea que estemos bendecidos para que seamos bendiciones en las vidas de los demás. El es un factor y nosotros el otro factor para el producto de abundancia en la tierra.

Cuando la palabra de Dios fluya a través de ti tú estás fortalecida y animada – y también la persona que reciba de ti. Cuando las finanzas fluyan a través de ti tú estás bendecida – y también la persona que reciba de ti. Cuando las palabras de paz, confort, ánimo y gozo fluyan a través de ti tú estás reasegurada – y también la persona que reciba de ti.

Un día yo estaba decaída en una depresión grave. No querría ver a nadie. Pero tuve que salir para hacer unas compras. A volver a la casa vi a lejos una mujer de la iglesia cerca de mi puerta. Ella me saludó y después empezó a contarme todas sus dificultades. Al final ella querría tirar la toalla. Examiné la situación y decidí a hablarla palabras de aliento y verdades de la palabra de Dios. No fue fácil, pero creo que fue necesario. Era la salida que Dios me dio. Porque después de despedirme de ella entré en mi casa y me di cuenta de que ya no estaba deprimida nada más.

Es una poderosa promesa de Dios que realmente hay mas bendición en dar que recibir. Cada uno de nosotros tenemos algo que podemos dar a las vidas de otras. Rahab tuvo una cuerda, la viuda de Sarepta tuvo una comida más, Maria tuvo una voluntad dispuesta y una matriz, Ester tuvo belleza, Rut tuvo tiempo y devoción, Lidia tuvo sus negocios y riquezas, la esposa de Noe tuvo tiempo y energía, y tú tienes algo que puedes dar.

Que reconozcamos nuestro diseño como dadores, atemos el espíritu de pobreza y escasez soltando el espíritu de abundancia a través de dar libremente.